Que no te confunda su nombre, porque Aitzi es más murciana que los paparajotes.
Natural, espontánea y sin filtros, es de esas personas que preguntan lo que todo el mundo
está pensando pero nadie se atreve a decir. Con ella no existen los guiones demasiado
rígidos: si hay que improvisar, improvisa; si toca entrevista, pregunta; y si llega el momento
de la fiesta, se entrega sin mirar el reloj.
Aitzi tiene esa capacidad de convertir cualquier situación en una historia que contar.
Dispuesta a llegar hasta el fin del mundo, siempre aporta cercanía, desparpajo y ese
punto de locura que hace que nunca sepas exactamente qué va a pasar cuando coge el
micro. Y precisamente ahí está la gracia.